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martes, 20 de noviembre de 2012

Oswaldo Reynoso: Sendero Luminoso no fue negativo


Oswaldo Reynoso: Sendero Luminoso no fue negativo
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Según Oswaldo Reynoso, los senderistas no son terroristas y sus acciones no fueron negativas para el país. A Reynoso no le basta con decir que Abimael Guzmán es un "intelectual", sino que lo declara "un humanista". ¿Por qué? Porque leía libros y "le agradaba la música, la pintura".

O sea que ya saben: un humanista es alguien a quien le gustan los cuadros, los libros y la música, no importa que su gusto por los libros se traduzca en la escritura de consignas destructivas; su gusto por los cuadros, en miles de afiches destinados a promover el culto a su personalidad; su gusto por la música, en himnos sobre la aniquilación. Y no importa que fanáticamente ordene el asesinato de decenas de miles de seres humanos.

Después, si uno dice que la posición de Reynoso ante Sendero Luminoso es por lo menos lamentable, a uno lo acusan de ser un cazador de brujas, un macartista, etc. Lo cierto es que las declaraciones de Reynoso no sólo lo muestran como un justificador del terrorismo senderista (y del MRTA), sino como un verdadero banalizador de la historia del horror en el Perú.

La entrevista en que afirma esas cosas, dicho sea de paso, sale publicada hoy en Perú 21, y tal parece que esas tres afirmaciones (que Sendero Luminoso y el MRTA no eran grupos terroristas; que sus acciones no fueron negativas para el país; que Abimael Guzmán era un humanista) no sólo no sorprenden a los editores del diario, sino que ni siquiera las juzgan lo suficientemente importantes como para destacarlas: el titular es un anodino "En el Perú hay muchos prosistas prosaicos".

Si creen que exagero, lean este fragmento de la entrevista:

En Ayacucho usted trabajó y conoció a Abimael Guzmán.

Yo lo conocí en Arequipa. Cuando llegué a la universidad de Huamanga lo encontré allí, pero la amistad con él viene de Arequipa. 

Decía sobre él que tenía "una gran preparación, que era muy inteligente y conocía mucho de literatura".

Por supuesto. Era muy inteligente, con gran conocimiento de literatura, le agradaba la música, la pintura. Era verdaderamente un humanista.

¿Por qué cree que este respetable profesor universitario empezó con la denominada lucha armada?

Mire, usted, en el año 70 en la universidad peruana se dio un debate ideológico como nunca antes se había dado. Tanto la derecha como la izquierda discutían la caracterización de la sociedad peruana y si había necesidad de cambiar o no al país. Y se hablaba de condiciones objetivas y subjetivas. Hay dos partidos políticos que dieron el paso al frente: Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). A eso se debe, y los demás pasaron a hacer una política para llegar al Parlamento o tomar sindicatos.

Y ya con el paso de los años, ¿no cree que este paso ha sido negativo para el país?

No me parece, porque el Perú no ha resuelto sus problemas. Los problemas del Perú se han agudizado y Sendero y el MRTA son una etapa en el proceso histórico del país.

¿Usted los considera grupos terroristas?

No, porque en ese caso tendríamos que decir que (Barack) Obama es un terrorista, que ordena bombardeos en ciudades. ¿Eso no es terrorismo? Esos son términos que habría que revisar. Siempre el que vence es el santo y el que pierde el criminal.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Los inocentes de Oswaldo Reynoso


Comentar Los inocentes de Oswaldo Reynoso es una tarea difícil y no porque el libro sea complejo sino porque tanto se ha hablado de él que ya no queda aristas de dónde mirar un libro que es el fundador de la narrativa urbana de un sector no dominante. 
Nunca hice el comentario en el blog porque me parecía abrumador repetir las mismas palabras que estos cincuenta años se ha repetido a este libro trasgresor. Lo que siempre me he preguntado es por qué han pasado tanto tiempo y el libro sigue siendo transgresor. Sigo escuchando todavía a las mismas madres de familia -que seguro Oswaldo escuchó- reclamándome de por qué he elegido este libro tan vulgar para que sus hijos inocentes de toda perversión deban leer. Lo he escuchado tantas veces que puedo confesar que en algún momento me he reído y les he confesado que el libro es más antiguo que los dos que discutimos por algo que pensamos que no debería decirse a voces. Los inocentes es de esos libros que nuestros padres ponen en la parte más alta del estante como esperamos que crezcamos para leerlo o seamos lo más inteligente posible para subirnos a una silla y sacarlo. Puedo confesar y recordar ver a mi padre leyendo sus páginas y carcajearse en cada línea mientras yo me sorprendía del poder de ese minúsculo libro. Sé que el tiempo no lo ha condenado y le ha dado la venia de divinidad y vida eterna que pocos han llegado a rasguñar. Aunque hayan desaparecido las cantinas con aserrín, el Palermo, la ciudad de Lima, los burdeles con atentas prostitutas, los carros Ford a gasolina y esas calles que ahora son centros comerciales. Hoy solo nos queda a los jóvenes callarnos, escuchar música y tratar de emborracharnos lo más rápido posible. Acostarnos con prostitutas que nos roban mientras nos apurábamos porque hay clientes que esperan afuera. Jugar Play station. Escuchar música electrónica en nuestro Ipod. No encontrar cigarrillo Inca. Ver a una Lima que se degenera por el capitalismo, el amontonamiento, la destrucción de sus calles y casas virreinales que ahora son cabinas de internet.

Sobre el libro es mejor no comentarlo solo decirles que si no lo han leído todavía no ha pervertido sus almas ni tampoco saben el sabor del color rojo. Yo solo reafirmare mi compromiso, en estas líneas finales, que seguiré recomendándolo a mis alumnos, aunque eso me cueste por milésimamente vez, ser echado a patadas de todos los colegios privados de Lima.  

Puntuación: Muy bueno

Presentación: Regular

Precio: 3 sol

Lugar: Amazonas

Leído: ya no me acuerdo

Publicado por Josué Barrón en 14:37 

domingo, 24 de julio de 2011

OSWALDO REYNOSO HOMENAJEADO POR LA CÁMARA PERUANA DEL LIBRO



El escritor arequipeño, considerado uno de los más destacados novelistas del Perú, es el escritor homenajeado de la decimosexta edición de la Feria Internacional del Libro de Lima. Coinciden en este año su onomástico número ochenta y 50 años de una de sus mejores y más exitosas obras: “Los inocentes”, la cual incorporó por primera vez en la literatura peruana el lenguaje de los jóvenes de las grandes urbes.

Oswaldo Reynoso hizo sus estudios en la Universidad de San Agustín de su ciudad natal y los concluyó en la Universidad Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta, en Lima, donde se graduó como profesor. En este mismo lugar, donde también ejerció la docencia, empezó a desarrollar su labor literaria. Según palabras de Marco Martos, “la prosa de ficción de Oswaldo Reynoso se caracteriza por presentar una gran cantidad de personajes con una coloreada prosa de profundo aliento lírico.”El homenaje es este lunes 25 de julio a las 19:00 horas en el auditorio César Vallejo de la 16. ª Feria Internacional del Libro de Lima. Participarán Enrique Planas, Manuel Velásquez Rojas y Jaime Carbajal Pérez.Bibliografía:
-    1955 Luzbel (Poemas)
-    1961 Los inocentes
-    1966 En octubre no hay milagros
-    1970 El escarabajo y el hombre
-    1993 En busca del Aladino
-    1995 Los  eunucos inmortales
-    2005 El goce de la piel
-    2006 Las tres estaciones

FUENTE: http://www.filperu.com/home/tabid/39/ctl/detail/mid/715/itemid/5/oswaldo-reynoso-homenajeado-por-la-c%C3%81mara-peruana-del-libro.aspx

lunes, 7 de diciembre de 2009

El escarabajo y el hombre

Por Javier Ágreda

Con el libro de cuentos Los inocentes (1961), el escritor Oswaldo Reynoso (Arequipa, 1931) creó “un estilo literario nuevo: la jerga popular y la alta poesía reforzándose, iluminándose”, según opinión de José M. Arguedas. Ese estilo, junto con la descripción realista de la vida de los sectores urbanos más pobres, se convirtieron en elementos esenciales de la primera etapa de la obra de Reynoso, que culminó en 1970 con la recién reeditada novela El escarabajo y el hombre (Casatomada, 2009).

Esta narración está constituida básicamente por el monólogo de un estudiante universitario limeño. Él, en una cantina, le cuenta a su profesor de escuela las aventuras de sus amigos de barrio: amores, alcohol, miseria, delincuencia, prostitución, etc. Este recuento apenas es interrumpido por fragmentos del diálogo entre dos personajes irreales, el uno y el otro, quienes conversan, en clave alegórica, sobre las costumbres del escarabajo estercolero y la forma en que se relaciona con sus semejantes.
Este diálogo era un recurso al que apelaba Reynoso para reflexionar sobre las acciones sin caer en lo “panfletario”, como (según la crítica) había sucedido en su novela En octubre no hay milagros (1965). El resultado no fue del todo satisfactorio y acaso por eso el autor entró en un silencio literario de más de 20 años, hasta encontrar nuevos caminos para su obra. De todas maneras, El escarabajo y el hombre es un valioso testimonio de uno de los momentos decisivos para el devenir de la narrativa peruana.

FUENTE:
http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/20091207/28/pagina/30435
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